Nunca he creído en el síndrome postvacacional y ahora es de lo que se va a hablar largo y tendido en las noticias de relleno de los telediarios. Unos años, un estudio científico altamente cualificado revela que sí que existe y que tiene sus características y particularidades. Otros años, otro estudio científico altamente cualificado nos dice todo lo contrario. Y es que acabo de leer en el periódico del día 31 de agosto, ya no esperan a estar a día 1 de septiembre, que el llamado "síndrome postvacacional" no es otra cosa que un estado de ánimo que sobreviene por tener que empezar de nuevo la rutina diaria. ¿Y a quién no le ha pasado alguna vez?
Yo, por mi parte, no puedo decir que no lo haya sufrido nunca, pero no creo que sea tan malo como dicen. Yo echaba de menos mi casa. Estaba frente al mar, estupendamente por cierto, bañándome, arrugándome, comiendo helados a mansalva - vengo con 700 gramos más, los cuales están en peligro desde YA - y recorriendo el paseo marítimo de Cádiz de arriba a abajo... Y echaba de menos mi casa, mis cosas, mis series con el señor M. mientras cenamos, mi cama - las camas de pisos alquilados en verano son un suplicio -, mi sofá, mis paseos por el centro de mi pueblo, mi trabajo (es rarorrrrrr)... MI CASA en mayúsculas.
Y siempre me ha pasado lo mismo, la vuelta a la rutina la he vivido con ilusión:
- Cuando era pequeña, la vuelta al cole era una suerte de libros nuevos que me cortaban los dedos (el olor de los libros nuevos es inolvidable); compra de cuadernos (¿y la disyuntiva entre cuadernos o portabloc? Todo un clásico); estuches, lápices, bolígrafos; y si ese año tocaba mochila nueva me volvía loca de la emoción. Para mis padres sería un castigo económico, pero para mí era toda una revolución. Y sí, yo era de esas raras a las que le gustaba el cole y todo lo que se movía a su alrededor, incluso los deberes, jejejeje.
- Al ser más mayor, volver a la instituto o a la facultad significaba ver a gente que no habías visto en meses, seleccionar un par de prendas de la nueva temporada y ver si se la podías colar a tu madre y más folios, bolsos para clase, estilismos (es una época mu mala, de repente un tacón, de repente una bota de motera, qué tiempos).
- Y hoy, mi ilusión de la vuelta al "cole" ¡son unas botas y unos vaqueros! Y no se la tengo que colar a nadie para ir a por ellos desde ¡ya! El señor M. me ha mirado con ojos desafiantes con esto de las botas, pero no ha podido con mi decisión. Las necesito desde el año pasado y, aunque parezca mentira, ya estoy en tiempo de salir a por ellas, o seguiré esperando unas semanas para que termine de salir toda la temporada, para seguir disfrutando del compás de espera. ¿Qué más me puede dar mi vuelta a la rutina? El jueves vuelvo al trabajo y me encanta mi rutina, ¿qué más puedo pedir?
Quizás, todas estas cosas sean mecanismos para sobrellevar la vuelta al día a día de mejor forma. De todos modos, bienvenidos sean.
Y tú, ¿tienes síndrome postvacacional?
Yo, por mi parte, no puedo decir que no lo haya sufrido nunca, pero no creo que sea tan malo como dicen. Yo echaba de menos mi casa. Estaba frente al mar, estupendamente por cierto, bañándome, arrugándome, comiendo helados a mansalva - vengo con 700 gramos más, los cuales están en peligro desde YA - y recorriendo el paseo marítimo de Cádiz de arriba a abajo... Y echaba de menos mi casa, mis cosas, mis series con el señor M. mientras cenamos, mi cama - las camas de pisos alquilados en verano son un suplicio -, mi sofá, mis paseos por el centro de mi pueblo, mi trabajo (es rarorrrrrr)... MI CASA en mayúsculas.
Y siempre me ha pasado lo mismo, la vuelta a la rutina la he vivido con ilusión:
- Cuando era pequeña, la vuelta al cole era una suerte de libros nuevos que me cortaban los dedos (el olor de los libros nuevos es inolvidable); compra de cuadernos (¿y la disyuntiva entre cuadernos o portabloc? Todo un clásico); estuches, lápices, bolígrafos; y si ese año tocaba mochila nueva me volvía loca de la emoción. Para mis padres sería un castigo económico, pero para mí era toda una revolución. Y sí, yo era de esas raras a las que le gustaba el cole y todo lo que se movía a su alrededor, incluso los deberes, jejejeje.
- Al ser más mayor, volver a la instituto o a la facultad significaba ver a gente que no habías visto en meses, seleccionar un par de prendas de la nueva temporada y ver si se la podías colar a tu madre y más folios, bolsos para clase, estilismos (es una época mu mala, de repente un tacón, de repente una bota de motera, qué tiempos).
- Y hoy, mi ilusión de la vuelta al "cole" ¡son unas botas y unos vaqueros! Y no se la tengo que colar a nadie para ir a por ellos desde ¡ya! El señor M. me ha mirado con ojos desafiantes con esto de las botas, pero no ha podido con mi decisión. Las necesito desde el año pasado y, aunque parezca mentira, ya estoy en tiempo de salir a por ellas, o seguiré esperando unas semanas para que termine de salir toda la temporada, para seguir disfrutando del compás de espera. ¿Qué más me puede dar mi vuelta a la rutina? El jueves vuelvo al trabajo y me encanta mi rutina, ¿qué más puedo pedir?
Quizás, todas estas cosas sean mecanismos para sobrellevar la vuelta al día a día de mejor forma. De todos modos, bienvenidos sean.
Y tú, ¿tienes síndrome postvacacional?
PD: Los vaqueros que quiero, por si alguien me puede ayudar que ya les he echado un vistazo a algunos y no encuentro lo que quiero, son rectos y, sin ser anchotes, no están pegados a la pierna. ¿Por qué los veo por todas partes y no los encuentro? ¡Dios! ¿Alguien me puede ayudar?
Yo no tengo síndrome postvacacional, porque trabajo todo el año y no sé lo que son vacaciones desde hace ya, que ni me acuerdo.
ResponderSuprimirBesos.
Eso que me cuentas es un infiennnoooo!!! jejejeje, pero si el trabajo te gusta, duele menos, no??
ResponderSuprimirBesos!!
Si es que la vuelta al coles siempre fue una maravilla... Yo también adoraba los preparativos para volver al cole... Y a día de hoy, mi vida todavía se rige por cursos, y volver en septiembre, ya no sólo es ropa nueva, folios nuevos y unos cuantos cuadernos... Ahora es también volver a mi hogar y sentirme maravillosamente bien con mi rutina :)
ResponderSuprimir¡¡Saluditos!!
Hola!! creo que es la primera vez que vengo por aquí! yo, hasta ahora, siempre he repartido muchísisisimo mis vacas, una semana en marzo, otra en mayo, otras dos en verano, unos días en septiembre u octubre, así que de depresión nada de nada, jejeje. ;)
ResponderSuprimirBienvenida de tus vacaciones, la vuelta al trabajo siempre es horrible, jeje
ResponderSuprimirbesitos
Hola, Sand!! Es verdad!! Sigues disfrutando de esa vuelta al cole real!! Quién pudiera!!
ResponderSuprimirHola, Ismael! Lo primero, bienvenido y luego... ¡envidia!! jajajaj... poder distribuír así las vacaciones es un lujazo, la verdad.
Yolanda!! qué tal? Bueno, la vuelta al trabajo, al final, no ha sido tan mala, solo el madrugón es lo que he llevado peor, pero bueno, bienvenidos sean también.
Besos a todos!!
Ohhh a mí me pasa como a Carlos, que no voy a tener síndrome vacacional porque no tengo vacaciones. Igual se acaba la crisis y algún día podré veranear de nuevo...
ResponderSuprimirEn cuanto a la vuelta al cole, a mí también me encantaba. Tú dices de la mochila, pero a mí tener estuche nuevo me chiflaba, jeje. Y bueno, todavía voy de vez en cuando a comprar material escolar (aún no he acabado la carrera y lo puedo usar!).
En fin... me voy a estudiar... sniff :(
A mi también me ha gustado siempre la vuelta al cole! Supongo que es lo que pasa cuando te gusta tu vida en general. :)
ResponderSuprimirDe síndrome nada, porque mis vacaciones han durado el tiempo preciso, ni muy cortas (me habría quedado con ganas de más), ni muy largas (me habría aburrido).
ResponderSuprimirTengo un amigo que está leyendo el mismo libro que tú y me habla maravillas de él.
Hola M.!
ResponderSuprimirYo, tras 37 días de vacaciones, amigos, playa, montaña, familia, la isla de La Palma..., sigo pensando que ese es mi estado ideal (jejejej), así que este año soy yo la que saldré en las noticias con todo el síndrome posvacacional acumulado en mi persona. Pero vamos, que no me importa y espero el próximo sindrome posvacacional con impaciencia.
Un abrazo!
No se lo que te pasas por estos lares, wapa, pero te he nomido para un juego en mi blog, si te apetece jugar, pasate, si no yo he cumplido con las reglas.
ResponderSuprimirbesotes, se te echa de menos
chata es nominado, no se porque se me come letras el teclado.
ResponderSuprimirchaete
(^^) Algo más en común: de síndrome nada de nada. Por un lado en casa repartimos mucho las vacaciones a fin de tomarnos un respiro de cuando en vez (aunque en esos respiros no salgamos de casa) y por otro lado llevo tan requetemal el calor, que estoy feliz cuando llega el otoño y planeo la próxima escapada en la que iré abrigada pero contenta ;)
ResponderSuprimirEn casa ya no hay vuelta al cole pero con eso de las manualidades sí que hay nuevos papeles y tintas con las que experimentar ^^
¡Un abrazo, M!
Vaqueros rectos sin ser anchotes... mmm... a temporadas el modelo clásico de Cortefiel (es el único que se me ocurre, pero es que no soy experta en vaqueros, unos en los que quepa y me queden normalillos y yo tan contenta XD