martes, 13 de julio de 2010

Segunda entrega

Por cierto, el título original que le puse a todo esto fue "¿Una vida diferente?".

Entrada 1
Miranda embarazada

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Realmente todo venía de más atrás y eso había sido la crónica de un hecho anunciado: su embarazo. Ya había tenido más sustos parecidos pero siempre se habían resuelto en una semana cuando, incluso después de haber confirmado con un prueba que no tenía nada que temer, la regla bajaba, celebrando los dolores, recreándose en ellos y llamando a Rosa para decir simplemente “falsa alarma”. La semana de incertidumbre aún no se había cumplido, pero el predictor no dejó que los días pasaran, de hecho puso las cosas en su lugar y anunció bien claro, la rayita rosa no dejaba lugar a dudas, que la regla no bajaría, que no habría dolores que celebrar y que el paquete de compresas que Miranda compraba cada vez que terminaba su menstruación más vale que lo fuera regalando a alguien que lo fuera a necesitar más que ella.

Tres días antes de ese encuentro nocturno, en que Miranda apareció con tremendas pintas en la puerta de Rosa, las dos habían ido a tomar un café en lo que Rosa se había empeñado en llamar, ante las protestas incesantes de su amiga, “el café de las preocupaciones… a ver, ¿qué te pasa ahora?”. Sentadas en la cafetería del centro, esa que tanto les gustaba y en la mesa justo del rincón, lo cual le daba a la situación un ambiente muchísimo más secreto – había que dramatizar y hacer teatro ante todo –, Miranda dijo por quinta vez en toda su existencia que su regla se había empeñado ese mes en darle otro susto. Por la experiencia que llevaban de ventaja, cuatro reglas anteriores, no se tomaron aquello como algo grave, desde luego no como lo hizo la primera vez, haría ya como cuatro años, cuando estuvieron a punto de ir a un hospital a por la píldora del día después a pesar de que hacía como una semana de la relación sexual culpable. Se comportaron con total naturalidad, siguieron el protocolo para estos casos: dentro de dos días Miranda iría a casa de Rosa pertrechada de un par de predictors, porque el primero puede no salir bien; Rosa tendría uno guardado por si los dos de Miranda fallaban; cenarían en casa, un pizza carbonara, pondrían Dirty Dancing y mientras Rosa observaba cómo Johnny y Baby ensayaban para el gran concurso de baile, la posiblemente embarazada se levantaría e iría al baño, sin decir nada. Y entonces, al rato, saldría con una sonrisa en los labios lista para ver como Johnny y Baby se enamoraban, se acostaban y acababan bailando en las narices de los padres de ella, olvidando sus preocupaciones y entrándole el cuerpo en caja.

Pero esto no ocurrió así. El protocolo no se celebró y Rosa tuvo un flash en su mente que le decía que si Miranda estaba embarazada era precisamente por eso, acto seguido desechó la idea, por supuesto, pero no dejó de darle vueltas un poco más tarde, cuidándose mucho de decírselo a su amiga.

Miranda tenía que acudir a una cena con los chicos de la productora. Realmente era algo opcional, ella no estaba obligada, pero no quería perderse algo así y mucho menos por un susto de nada, le dio algo de reparo dejar “tirada” de esa forma a Rosa, pero ya eran adultas y sabía que no iba a marcar diferencia. La juerga que se avecinaba le daba un subidón de adrenalina de los de hace tiempo porque sabía que Vicente estaría sin la Barbie enterradora, así que podría acercarse sin ningún problema a él. Y quizás la fiesta después se alargase más de la cuenta. Cuando Miranda pensaba en esta posibilidad se le ponían los pelos de punta y le entraba una sensación desde la boca del estómago hacia arriba muy difícil de controlar.

Así que Rosa se quedó sola, con una pizza carbonara entera y cambiando Dirty Dancing, la película que más había visto en su vida, por Shreck, para sonreír al menos de vez en cuando. Tuvo la tentación de llamar a Carlos, pero conocía de antemano cuál iba a ser su reacción y su contestación: iría a cenar con ella con la expresión de “segundo plato” pintada en la cara y no tenía ganas de reproches, así que ideó una noche para ella. De todas formas, tampoco ocurrió así.

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Entrada 1. Miranda embarazada

4 comentarios:

  1. Por favor! El momento Dirty Dancing!!! Yo reo que todas estuvimos embobadas con esa peli, esa banda sonora y ese Johnny (con Baby no tanto ¡je,je). Bueno la cosa se pone interesante, y es que estas chicas modernas no aprenden de sustos anteriores, veremos cómo se va desarrollando la historia. Esto me recuerda a cuando mi madre escuchaba una radio-novela, pero sin voz.

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  2. Muchas gracias, Bookworm, ahora que lo releo la verdad que le veo algunos fallitos en algunas cosas, pero he decidido no tocarlo, ya lo toqué lo suficiente en su momento. Espero que lo sigas leyendo y que te guste.

    Un beso!!

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  3. ¿Quién no ha sufrido alguna vez el cambio de planes de última hora de una amiga que convierte tu "pica pica y charla" en una solitaria tarde de visionar un dvd archirepetido?
    ¿Qué será será lo que pasará? (^^)
    Besitos ♥

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  4. Verdad, Lludria, quién no ha vivido eso alguna vez? Es una sensación rara, como "Da lo mismo", pero a la vez, "Vaya, qué decepción"...

    Besos!!

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